Nos encargaron hace unos meses un fotograbado. Un amigo muy especial cumplía cuarenta años y había preparado un evento para tal ocasión.

Reservó para la fiesta  un local en el centro de Madrid, cerca de La Gran Via. Movilizó a su familia para que le ayudasen con la intendencia, prepararon entre todos -tengo que apuntar que son bastantes- canapés, tortillas, patés, embutidos, pasteles… Contrató a un camarero que se ocupase de servir la bebida, y a  un disc jockey, también amigo, para amenizar la velada.

Otros amigos suyos, propietarios de una bodega aportaron sus caldos y otros  más, dueños de un restaurante japones, el surimi.

Ni que decir que todo estaba  exquisito y preparado con mucho gusto.

El protagonista  no se conformó con reunir a todos sus amigos,  con buena música,  comida y bebida en abundancia, también pensó en la temática para la fiesta:  convocó a las chicas con tocado y a los chicos con pajarita, con premio incluido al tocado más original y a la pajarita más llamativa. Lo que dio muchísima vistosidad. Todos sin exclusión se  adaptaron  a los requisitos y aparecieron  las chicas con los tocados más variopintos y los chicos con pajaritas la mar de peculiares. Y para que todo ello quedase para la posteridad colocó en la sala un photocall donde se fueron retratando todos.

Preparó también una exposición en vídeo de su vida a lo largo de esos treinta años,  un vídeo muy emotivo en el que aparecían todos los amigos presentes en la fiesta y otros muchos ausentes ese día.

Preparamos dos fotograbados en madera  para la ocasión, uno de una foto de cuando era pequeño y otro de una foto con el grupo de sus amigos de siempre. El éxito fue rotundo. Se quedó encantado con los mismos y los pasearon de mano en mano entre todos para disfrutarlos.

Queremos dar las gracias a nuestros clientes por confiar en nosotros.